Shake Shack, de kiosko callejero a franquicia de diez

Empezaron en NY con un kiosko y ahora es una cadena de hamburgueserías imprescindible

Shake Shack de Las Vegas (Autor: Shake Shack)

Como persona de buen comer que soy, cuando empezamos a preparar nuestro viaje a USA 2015 tuve claro que había que visitar sí o sí algunos sitios. Y pasar por algún Shake Shack estaba en la lista. Sí, es una franquicia de hamburgueserías donde la calidad y el sabor de las hamburguesas no es tan banal como las que nos tienen acostumbrados en otras cadenas de fast food. En Shake Shack se comen unas hamburguesas que están rematadamente buenas.

shake shack en USA

Shake Shack le da un repaso a las «hamburgueserías premium»

Comparar Shake Shack con las distintas hamburgueserías que hemos probado por Valencia o Madrid es complicado. De hecho es complicadísimo, porque en España ahora está de moda eso que llaman «burguer premium» en el que prometen una calidad superior; y lo consiguen pero para mi gusto se centran demasiado en la calidad del pan. Las hamburguesas premium que he probado siempre tienen un pan especial, con sabor y texturas que intentan alejarse del típico pan de burguer. Pues en Shake Shack me dio una sensación exactamente contraria, han conseguido utilizar un pan que no se nota. En cuanto el pan de las hamburguesas Shake Shack empieza a absorber las salsas y jugos de la hamburguesas también empieza a integrarse en un todo. Es raro, pero parece que va menguando el pan mientras comes, lo cual potencia el sabor de todos los demás ingredientes. Por fin una franquicia de hamburguesas donde puedo dar un bocado y no sentir que me he llenado la boca de pan con cosas. En Shake Shack comes carne, ensalada, cebolla, queso… y todo entre el pan, pero el pan no es protagonista.

Los menús no son exactamente los mismos en todas las tiendas, se adaptan un poco a la zona donde abren, nosotros probamos la Smoke Shack y la ShackBurguer en una de nuestras visitas, junto con unas fabulosísimas patatas con queso, aka cheese fries. Estas patatas son un must-have que hay que pedir sí o sí. Tienen un corte en zig-zag, están fritas hasta encontrar el crujiente perfecto y vienen con una generosa capa de queso cheedar por encima. Deliciosas.

Las hamburguesas saben realmente bien, como he dicho antes, el pan no acapara para nada el sabor por lo que los pepinillos y las salsas llevan la voz cantante, ojo con el picante, siempre hay un puntito. Pero tanto la cebolla caramelizada o el bacon ahumado son reconocibles en cada mordisco y están muy buenos. También es verdad que pueden parecer pequeñas, algunos se quedarán con hambre con solo una burguer de Shake Shack, personalmente con el menú tuve suficiente, pero ahí lo dejo.

Hamburguesas de Shake Shack. Foto William Brinson

Además, como buena empresa del Siglo XXI que son han tenido muy en cuenta la experiencia de compra del cliente. En Shake Shack no tienes que esperar de pie mientras preparan tu hamburguesa y el cajero atiende a otra persona. Tu llegas, mientras haces cola siempre tienes visible la carta y, cuando te atienden, te dan un aparatito que suena y vibra cuando está lista tu hamburguesa. Además tiene frases muy cachondas que la peña suele tuitear o compartir en Facebook. Esto es genial por dos cosas: primero, la hamburguesa la hacen al momento (no como en otras cadenas) y puedes ir a sentarte/buscar sitio en cuanto terminas de pedir; y segundo, una vez está la hamburguesa lista te acercas a la zona de recogida con el aparatito y listo. Siguiente parada: la mesa del ketchup, mostaza y demás condimentos. Los precios están a la par que cualquier hamburguesería, por unos 15$ por persona sales de allí con un menú completo entre pecho y espalda.

La carta parece muy extensa, pero la verdad es que montarte un menú es bastante fácil. Tienen Hamburguesas, Hot Dogs (luego hablaremos de sus inicios), también tienen helados (en bote o en barquillo) no faltan los clásicos batidos americanos y no hay problema si quieres montar tu propio helado o batido, te dicen los ingredientes y tu puedes ir sumándolos. Luego puedes beber las clásicas bebidas americanas (soda, limonada…), cerveza y un detalle muy curioso: puedes pedir comida para tu perro. Si, tienen una zona de la carta para quienes llegan a Shake Shack con su mascota canina.

El sueño americano de Shake Shack

Shake Shack es una franquicia que empezó en 2001 con un kiosko de Hot Dogs en Madison Square Park, en pleno Manhattan de Nueva York. Allí vendieron sus primeros hot dogs y hamburguesas hasta conseguir una clientela realmente fiel, creció tanto el negocio que había que soportar colas kilométricas así que abrieron un local y a partir de ahí su crecimiento ha sido meteórico, tanto que menos de 10 años después de abrir su primer local ya tienen presencia en casi toda USA y unas muy buenas valoraciones de costa a costa, desde luego, muy por encima que su competencia directa en el mundo del fast-food.

Shake Shack en Madison Square Park

Shake Shack en Madison Square Park

Después de probar el menú, solo nos queda esperar que le vaya igual de bien durante mucho tiempo y empiecen cuanto antes a abrir Shake Shack en España. Y más tras ver este vídeo en el que cuentan toda la historia de la franquicia, desde el puesto callejero en Madison Square hasta la cadena multinacional que es ahora: