San Francisco, Día 6: Los SF Giants en el AT&T Park, Mission District, Barrio Latino y tranvía a Boudin

Vimos a los SF Giants vs Cardinals en el AT&T Park, paseamos por los barrios latinos de Mission District viendo graffitis y tranvía mediante cenamos en Boudin

Foto: San Francisco de noche por Pilar

Casi llevamos una semana de viaje y tenemos un día muy americano y completo, empezamos visitando la misión católica fundadora de San Francisco que casualmente se encuentra en el barrio latino Mission District por el que aprovechamos para pasear, no sin antes estar un rato en Dolores Park, un parque con enormes zonas de césped que la gente aprovecha para practicar todo tipo de actividades, a media tarde nos metimos en el AT&T Park para ver un partido de baseball entre los Giants y los Cardinals, dos equipazos de la Major League Baseball, después del partido paseamos por San Francisco hasta llegar a Union Square y pasar un rato de (no) compras en Macy’s para terminar gozando de una cena en el Boudin, con visita a su fabrica incluida al que nos acercamos aprovechando el famoso tranvía.

Misión de San Francisco de Asis (donde se fundó California)

Quién le iba a decir a un Pastafarista que entraría en la conocida iglesia fundadora de San Francisco, conocida como Misión Dolores y considerada hito Histórico Nacional en Estados Unidos. Como imaginas arrancamos el día en el punto inicial donde San Francisco empezó a existir Mission District, ahora convertido en un pequeño méxico en plena ciudad. Y, para llegar hasta allí, tomamos un tranvía sacado directamente de los años 60 en Market Street. El tranvía tiene un coste de unos 2$ por persona, aunque va incluido en los City Pass y demás bonos que se pueden comprar para moverse en transporte público. Nos bajamos en The Castro, justo el inicio del barrio donde se concentra la mayor comunidad de homosexuales, y caminamos unas manzanas. Por falta de tiempo, apenas entramos en The Castro pero nos hubiera encantado porque nos hablaron de un barrio con mucho ambiente, locales para salir, cafeterías increíbles y sobre todo mucha historia de San Francisco.

Al llegar a Misión Dolores realmente sorprende porque se mantiene intacta la vieja iglesia, tal cual la época, y por ello es el edificio más antiguo de San Francisco. Justo al lado está la Basílica de la Misión Dolores mucho más alta, reformada y propia de periodos arquitectónicos posteriores. La visita a Misión Dolores cuesta entorno a 5$ por persona (tarifas más reducidas si eres estudiante). Aunque yo sostengo que la visita puede salirte by de face si: entras en la Basílica cuando se va a celebrar la misa, sales por uno de los brazos del transepto y llegas al museo y recinto de la antigua Misión Dolores. Evidentemente te encontraras un iglesia creada en madera, propia de la época, objetos que ayudaban a los misioneros españoles a evangelizar a los indios y en el patio trasero del interior del complejo, un cementerio con restos de nativos que ayudaron a construir la Misión, además de otras personalidades de renombre en la época.

jesus te ama

¡Vamos de picnic a Dolores Park!

Caminando calle abajo (Dolores Street -hacia el sur de Mission District-) llegamos a Dolores Park. Otro de los puntos más verdes y amplios de San Francisco. Vamos, que en cuanto sale el sol es el mejor sitio para montar un picnic, tirarte la tarde tumbado al aire libre o jugando con tu mascota. A fin de cuentas es una zona residencial y para ver más movimiento de tiendas, cafeterías, comercios… tienes que moverte un par de calles en paralelo, por ejemplo hacia Valencia Street.

El rato que estuvimos por allí vimos a muchas familiar cargando con la cesta, instalando el mantel, sacando alimentos para picotear y padres lanzando pelotas de beisbol con sus hijos o entrenando a sus mascotas con un frisbi. En cualquier caso, por las vistas y el ambientillo está más que justificada la visita a Dolores Park en San Francisco.

Valencia Street, en pleno Barrio Latino

En un par de calles paralelas llegas a Valencia Street, una de las calles principales y más fashion de San Francisco. Recorrerla entera es una camino majo pero encuentras tantos establecimientos, cafeterías, librerías, restaurantes… que se te hace muy ameno. Dicen que el barrio es de lo más reivindicativo por la cantidad de murales y grafittis que hay por calles como Clarion Alley. En los años 70  artistas y vecinos reivindicaban los derechos humanos de los latinos, ahora el arte tiene alguna coincidencia con aquella época pero no es tan agresivo. Es curioso ver que hay graffitis en todas partes, la mayoría muy respetados ya que su arte alcanza el nivel de murales realmente trabajados. En esta web están todos los más impresionantes y sus localizaciones.

La verdad que te sientes casi como en casa porque multitud de comercios tienen nombres o carteles en español. Escuchas música latina por cada esquina, ves a ‘predicadores’ alabando la palabra del señor desde una mísera caja de plástico… Hasta la publicidad de los autobuses urbanos está en español. Imagino que únicamente los que hacen ruta por esa zona de San Francisco. El barrio no es para nada inseguro, al menos a las horas que nosotros lo visitamos, y hay decenas de servicios muy útiles.

Carballo aprovechó para comprarse unas gafas de sol en una tienda de segunda mano y también nos encontramos con un vendedor ambulante con unos diseños muy guays en Valencia Street. Estuvimos pensándonos mucho si comprar unas camisetas pero el peso de la maleta no estaba para jugar mucho, así que nos quedamos su tarjeta para visitar su web y hacerle algún pedido, su nombre es Amos Goldbaum. Es curioso porque como todo en San Francisco, nos contó que aprovechaba mucho las redes sociales para promocionarse, tuitea a diario dónde está y aprovecha Instagram y Facebook para darse visibilidad.

valencia st

Seguimos bajando por 24th Street hasta que nos cansamos y se nos ocurrió la brillante idea de pedir un Uber, queríamos llegar con tiempo al plato fuerte del día, el partido de béisbol entre los Giants y los Cardinals, pero al parecer topamos con el conductor torpe porque se equivocó de camino y no fue precisamente simpático. Al menos llegamos con bastante tiempo.

Giants vs Cardinals en el AT&T Park

Siendo nosotros unos fans totalmente ajenos al funcionamiento del baseball (sobre todo Carballo, que acabó hablando con la señora australiana que tenía al lado para que le explicara cuando animar y  cuando no), la verdad es que el estadio de los Giants (y suponemos que todos los demás) tiene una función muy clara: que te emborraches y comas como si no hubiera un mañana. Aquella enormidad está considerada uno de los estadios más bonitos de toda la liga y aunque la publicidad irrumpe cualquier centímetro visible, este es famoso por la botella de Coca Cola y la manopla gigante que hay detrás de los asientos del jardín izquierdo, además está justo al lado de la bahía de San Francisco de hecho, allí se ponen un montón de barcos y en el estadio hay un pequeño contador de las pelotas que han caído al agua. Está todo lleno de pequeños detalles, no es un estadio muy viejo, fue inaugurado en el año 2000 (antes llamado Packard Bell Park y SBC Park) pero es verdad que los Giants sí son un equipo con mucha historia y qué demonios, que a los americanos les encantan los pequeños homenajes en cada esquina.

¡Ojo a la Séptima carrera!

El caso es que estuvimos viendo el partido, ya que pudimos elegir en qué día ir a ver el baseball porque hay partidos varios días seguidos, nosotros fuimos justo en el Pixar Day. Pixar, los creadores de Toy Story, la empresa de animación fundada por Steve Jobs que acababa de estrenar Inside Out, esos, pues tenían un día para ellos solos en el AT&T Park. La entrada para el Pixar Day no es nada del otro mundo, lanzan camisetas del evento, la animación por megafonía y pantallas gigantes es medio temática y vimos a un par de directivos dando la vuelta al campo. Curioso, aunque cuando la compramos esperábamos que todo fuera más espectacular. Al finalizar el encuentro, eso si, emitían Cars en las pantallas gigantes y la gente con niños podía bajar al césped y tumbarse en plan picnic a verla. Eso sí estaba bien, aunque nosotros nos fuimos.

giants

En realidad, de todo el rato que estuvimos en el partido lo más increíble fue pasearnos por aquella enormidad enfocada a comer y beber. En serio, la cantidad de kioscos, puestos y todo tipo de casetas con comida era abrumadora. Decenas de sitios con todo tipo de comida, que si mexicana, palomitas, pizza, hamburguesas, helados… Eso si, los precios son bastante caros. No es recomendable entrar con ganas de comer allí dentro porque un simple helado puede salir por 10$. Nosotros nos compramos unos nachos con queso (lástima que no había sombreros de nachos…) y una bebida. Se puede entrar comida, por lo que no hace falta ni siquiera gastar dinero.

Prepara también un buen fajo de dólares si quieres comprar algún recuerdo oficial. Carballo tenía el gusanillo de comprar una camiseta de beisbol pero no había camisetas por debajo de los 40$ (ni de algodón en plan souvernir!) y alguna que pareciera de calidad se plantaba tranquilamente en 200$, también hay muchos otros artículos por lo que nos decidimos por una manopla gigante y algunas pelotas oficiales de los SFG, a mas o menos 10$ la unidad.

Los Cardinals ganaron a los Giants así que al terminar la cosa no nos fuimos con muy buen sabor de boca (el picante de los nachos también tuvo algo que ver) pero oye, a falta de un partido de hockey y uno de futbol americano nuestro cupo deportivo lo dimos por cubierto. Entre el AT&T Park de los Giants de San Francisco y Union Square hay mas o menos 2 quilómetros así que nos dimos un paseo hasta allí.

Union Square y escandalizandonos en Macy’s

Habíamos estado en Union Square en nuestro día 2 cuando fuimos a  The Cheesecake Factory con Roberto y David pero era de noche y subimos rápidamente a cenar así que nos paseamos un poco por la plaza, y entramos en el famoso gran almacén Macy’s. Carballo tiene su estilo (ejem) pero yo quería ver la moda de San Francisco y tal vez comprar algo. Resultado: Imposible. Macy’s no es tan «El Corte Inglés de EEUU» como un sitio totalmente elitista. Cada precio era más alto que el anterior y ojalá algún día pueda mirarlos con posibles, pero aún no he vendido mi alma. Así que cogimos el famoso tranvía y nos fuimos a Fisherman’s Wharf otra vez cenar en el Boudin.

El tranvía hacia la cena

Existen dos rutas desde Union Square que salen hacia Fisherman’s Wharf: una va por Powell/Hyde y la otra por Powell/Mason, nosotros cogimos la primera porque nos deja un poco más cerca y sube y baja por algunas pendientes muy empinadas que ya teníamos localizadas. Así que aprovechamos para hacernos algunas fotos, grabar algunos vídeos haciendo el tonto y disfrutando de los maquinistas que además de atender a su trabajo cuentan historias y hablan con la gente. La verdad es que no tuvimos queja de prácticamente nadie que trabajara de cara al público.

Clam Chowder en Boudin

boudin

Para cerrar el día NADA, de verdad NADA, como disfrutar de un Clam Chowder. Y si es en Boudin mejor porque por excelencia y referencia de millones de viajeros, es el sitio que mejor lo prepara. Se trata de una sopa hecha con marisco que se sirve dentro de un bollo de pan agrio de cuya elaboración es insignia la panadería Boudin. La gracia de todo esto es que cuando la sopa está tan buena como la de Boudin, dejas que el pan se empape un poco hasta que se convierte en una suerte de masa deliciosa. El pan no se deshace, de hecho, tiene una textura por fuera casi plasticosa, pero es pan. Boudin está en pleno Fisherman’s Wharf y se ve enseguida porque es un edificio acristalado que muestra el horno/fábrica de hacer pan del que es mítico el sitio. En la parte de abajo puedes comprar comida, alimentos y pan, así como tomar la sopa que te comentamos, y en la parte superior hay un restaurante y el museo del negocio familiar. Merece la pena subir y ver todo porque forma parte de la historia de San Francisco desde hace siglos. Es un pequeño recorrido por la historia de San Francisco y de USA en general ya que según se cuenta en el museo, fue uno de los pocos edificios que no sucumbió al terremoto de 1906 (lo cual les permitió acaparar gran parte de la producción de pan durante un tiempo) y también algunos episodios relacionados con las Guerras Mundiales.

Nota: para el que no le guste una sopa de marisco o cangrejo, hay otras variantes como de tomate o chile. ¡¡Igual de buenas!! Aunque la mítica de San Francisco es la Clam Chowder.