San Francisco, Día 8: un pequeño hasta luego, ¡volveremos!

Un último paseo por Silicon Valley para luego irnos a ver las Painted Ladies, comer un Sushirrito y al aeropuerto

Ocho días en San Francisco dan para mucho y en nuestra última jornada nos dimos una buena vuelta por Silicon Valley visitando Facebook, el famoso garaje de Hewlett-Packard y pasando un buen rato en el Computer History Museum «disfrutando» de un rato en uno de esos famosos atascos americanos en los que una autopista de cuatro carriles queda básicamente quieta. Al volver a la ciudad estuvimos viendo las Painted Ladies en Alamo Sq. y tras un paseo más por Chinatown comimos un buen Sushirito para irnos a la siguiente gran ciudad de nuestro viaje por USA 2015: Las Vegas.

Para ir a Silicon Valley desde San Francisco y visitar la sede de Facebook, el garaje de HP y el Computer History Museum tuvimos que coger la autopista 101 en dirección San José, esta autopista va pasando por San Mateo, Palo Alto y Mountain View antes de llegar a San José, es decir, todo lo que se conoce como Silicon Valley. Nuestra hora de partida fueron las 8am y estuvimos en un atasco monumental, menos mal que estuvimos listos al descargarnos la app Waze, una comunidad en sí misma que recibe y procesa datos del tráfico para tenerlos en cuenta al indicarnos el camino. Google Maps también hace esto pero Waze nos funcionó bastante mejor. Waze necesita ser muy popular para acertar y en España aún no ha despegado del todo pero en San Francisco estas cosas siempre se adoptan rápidamente y hay una verdadera colmena de usuarios consiguiendo que la app sea útil para planificar desplazamientos. Aún asi, el atasco nos lo comimos y estuvimos mucho más tiempo del deseado haciendo camino. Al final, llegamos al 1 Facebook Way, Menlo Park, aunque ellos también lo llaman Hacker Way.

hacker-way Facebook

(Un)Like a nuestra primera parada: Facebook

Quizás fue de todas las empresas tecnológicas de nuestra ruta geek la que menos nos gusto. Gran parte del motivo está en que no pudimos entrar a ver las instalaciones y nos tuvimos que conformar con el cartel de la entrada. A eso podemos añadirle que pudimos ver que ellos también se desplazan en bicicletas, de color azul lógicamente, por lo que suponemos es todo el recinto. Al margen de ser una copia de las míticas bicis de Google, tampoco nos pareció que el recinto sea una locura en extensión como para moverse con bicis.

Nos quedaremos con los Likes que recibieron nuestras fotos con el cartel de Facebook.

Garaje HP, aquí empezó todo

En nuestro recorrido por Silicon Valley no podíamos dejar pasar el punto en el que todo empezó. Marcado por una enorme placa que explica su importancia, estuvimos en el garaje donde Hewlett Packard donde empezó su andadura y marcó un modus operandi que muchas empresas de la zona asumieron con el tiempo. Empezar cumpliendo hitos en un garaje para terminar entre las empresas más grandes del mundo. Realmente allí no hay mucho que ver, para que engañarnos, la enorme placa recuerda que es una pequeña pieza en la historia de los Estados Unidos y uno se puede hacer fotos desde el exterior de la casa. Es una zona residencial como cualquier otra por lo que en menos de 15 minutos estábamos pensando ya en nuestro siguiente paso.

Computer History Museum

El Computer History Museum no estaba entre nuestras paradas obligatorias pero en el día anterior pasamos por el lado y tras informarnos de horarios y piezas que muestra nos apeteció dedicarle un rato en nuestro último día. Normalmente abre de miércoles a domingo en horario de 10am a 5pm, podéis consultar horarios especiales en la web y su entrada va de 15$ a 40$, la diferencia la marcan algunas visitas, sesiones de demostración y regalos (hay una entrada de 28$ que incluye camiseta). Tiene varias exposiciones y muchas demostraciones para que el público se entretenga. Nosotros nos estuvimos paseando por su enorme exposición repleta de verdadera historia informática. Y es que, claro, cuando tu museo está en el centro de todo el movimiento informático de los últimos años es muy fácil conseguir auténticas joyas.

Estaban allí mismo piezas como las primeras estaciones de trabajo de Pixar (con Steve Jobs al mando) o una máquina para descifrar el Código Enigma, la famosa máquina que diseñó Alan Turing para descifrar los mensajes de los Nazis y que supuso un enorme avance en la informática y la criptografía –hablamos de los años 40, ojo-. Increíblemente, y tal y como le ha pasado en la historia, Alan Turing no es mencionado junto a su invención. Más adelante sí tenía una pequeña biografía aunque su presencia debería ser muy superior en este museo, la verdad dado que se le considera el padre de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna.

La verdad es que casi cada pieza del museo era reseñable, empezamos viendo algunas máquinas utilizadas en censos cuyos datos se transmitían con tarjetas perforadas hasta llegar a supercomputadores o algunas piezas de informática -hoy- rudimentaria que se utilizaron para llegar a la Luna en 1969. También había expuestos algunos hitos de los videojuegos y la electrónica de consumo, incluyendo algunos «sueños» como la ropa con decenas de sensores de los ’90 -que parece que en los ’10 aún no ha despegado a pesar de los weareables- o un montón de iteraciones de las Google Glass incluyendo los clásicos ordenadores que «ocupaban una habitación entera».

Tras comer algo en la cafetería del Computer History Museum viendo el famoso coche sin conductor de Google o algunas piezas realmente antiguas de la informática funcionando, volvimos a nuestro Chevrolet híbrido y enfilamos San Francisco, no sin aguantar otro atasco. La verdad es que no tuvimos especial suerte en el tema carreteras en nuestro último día en San Francisco. Una vez en la ciudad fuimos a la Plaza del Alamo donde paseamos un poco y vimos las famosas Painted Ladies.

Alamo Sq. Painted Ladies

Si las empinadas calles hacen famosa a San Francisco, la peculiar arquitectura de algunas zonas hace que te enamores de ella. Con casas victorianas únicas a cada lado de las calles era inevitable que nos sintiéramos como en una serie americana. Y me refiero a esas que marcaron nuestra infancia o adolescencia, desde Padres Forzosos hasta Embrujadas.

Painted Ladies en San Francisco

Precisamente, como colofón a la vuelta de nuestra ruta geek, la última parada fueron las Painted Ladies. Seguro que en seguida las conocerás si te digo que fueron las protagonistas en la entrada de cada capítulo de ‘Full House’ (‘Padres Forzosos’). Como curiosidad para los fans se aquella serie, se comenta que vuelve en 2016 pero con D.J viuda y madre de tres hijos.

Encontraréis a las Painted Ladies en Alamo Sq. donde hay un parque desde el que se pueden tomar unas fotos fantásticas con ellas de fondo o San Francisco. ¡Algo bueno tiene que tener tanta cuesta! Al parecer se puede visitar una de ellas pero hay que tenerlo previsto con antelación. Y ahora, una pequeña historia que se repitió varias veces durante el viaje con Pilar de protagonista:

De ahí nos fuimos directamente a dejar el coche de alquiler a la empresa Alamo, algo que fue ultra sencillo. Os parecerá una chorrada el que lo mencione pero VERDADERAMENTE alquilar un coche en Estados Unidos es un lujo. Por hacer una sencilla comparativa, allí lo único que comprueban es el nivel de depósito mientras que en España, por nuestra experiencia en otros destinos turísticos, hay una revisión más exhaustiva del vehículo y ojo a cualquier arañazo.

Comiendo una receta absurda: Sushirrito

Como el taller donde dejamos el coche y nuestro hotel estaban separados unas pocas manzanas fuimos andando y Carballo se empeñó en comer en una de las frikadas más grandes jamás vistas: Sushirrito. Un rollo de sushi del tamaño de un burrito. Si, es tan raro como suena. Con una alga nori hacen un rollo de arroz en el que además de arroz ponen lo que tu les pidas. Carballo pidió uno de salmón asado con verduras y poco picante.

No parece muy complicado de preparar, al fin y al cabo es arroz hervido como el utilizado para preparar sushi, verdura asada o en tempura y salmón que puede ser asado o a la plancha ya que crudo en este formato puede ser complicado de morder. Además, aprovechaban un espárrago en tempura para darle solidez al conjunto. El salmón estaba sabrosísimo y todo ello con alguna salsa hacía que fuera una verdadera delicia.

Según sus propias palabras estaba muy bueno. Este tipo de empresas solo pueden surgir en USA, darle la vuelta a dos conceptos como el sushi y los burritos y que al juntarlos aparezca un producto con capacidad para tener su propia franquicia. Porque el Sushirrito ya ha sido imitado en decenas de locales pero sus inventores no han sido menos y en cinco años ya han abierto cinco locales por todo San Francisco y Silicon Valley. No es el crecimiento que ha tenido Shake Shak pero oye, no está nada mal.

¡Adiós San Francisco!

Una vez comidos y con todo empaquetado nos fuimos al aeropuerto de San Francisco aprovechando una vez más Uber, ya que nos costaba un poco más que ir en Bart. Con Uber fue un puerta-puerta, algo que necesitábamos al ir con todas las maletas y siempre con el tiempo justo. Cuando llegamos al aeropuerto nos dio tiempo a hacernos un café y rápidamente encaminarnos a la siguiente parada de nuestro viaje:

las-vegas-dejamos-san-francisco

Bye bye San Francisco, Welcome to Las Vegas